Autor Tema: Volvo 850 T5-R: El arte de ser el primero (2ª Parte)  (Leído 3469 veces)

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Volvo 850 T5-R: El arte de ser el primero (2ª Parte)
« en: 24 de Agosto de 2013, 02:40:41 pm »


Estética y aspectos dinámicos

A mayores, el T-5R cuenta con el distintivo diferenciador de una pequeña plaquita a la izquierda de la denominación del modelo, a modo de emblema, que es la insignia Motorsport de Volvo como escueta carta de presentación, pero no como única cosa.

En el plano estético es un 850, pero no es un 850. Su primer rasgo es una suspensión más firme que gracias al empleo de unos muelles más cortos rebaja la altura del conjunto casi 4 centímetros respecto a cualquier otra versión “estándar”, haciéndolo más deportivo y estable y consiguiendo que en conjunto con su generoso calzado, el todo sea espectacular, brindando unas capacidades dinámicas sorprendentes.



Con todo y con esto están las llantas Titán de 7×17 pulgadas sobre neumáticos 205/45 que equipa esta versión. Una monta no precisamente sutil pero que no altera el ADN de un modelo que no fue pensado para llamar la atención por sus cualidades, sino para disfrutar de su superioridad de cuando en cuando, a gusto del conductor. Los discos de 5 radios vienen acabados en un gris antracita que aventura una deportividad sin estridencias, siendo la combinación perfecta para aquellas unidades amarillas, por el contraste con este.

Pero hablar de la versión T5-R del 850 no es hacerlo únicamente de una mecánica o de unas prestaciones, como así se ha podido comprobar con el paso del tiempo, sino de un todo perfectamente logrado donde su abrupta estética suaviza la robustez de un modelo aparentemente tallado de la roca.



Su preparación dinámica apuesta como digo por la discreción pero sin renunciar a su carácter deportivo. Para ello el paragolpes delantero incorpora faros antiniebla así como un fino difusor inferior a modo de labio. La zaga recurre a un espoiler deportivo, continuación de los faldones laterales encargados de rebajar la altura al suelo, y los pasos de puerta adoptan sendas molduras embellecedoras en aluminio pulido con el distintivo oportuno.

Su estética finalizaba con una limitada carta de colores donde el negro y el amarillo demostraron ser los más comerciales por delante de un verde oliva oscuro que a penas copó el 15% de todas las unidades fabricadas.



El negro, el más sutil y tradicional, ganó a ese amarillo por el que Volvo no apostó excesivamente pero que terminó demostrando que podía encajar bien entre los consumidores. No en vano un negro es un negro y no hay filosofía que se le resista, desde la más deportiva hasta la más discreta.

No obstante una de las mayores bazas del 850 T5-R fue y sigue siendo su capacidad para pasar inadvertido, cualidad valorada por su “cliente tipo” y una facilidad que solo en las unidades de color amarillo se podía ver mermada. Pese a todo, su aspecto cuadrado y rotundo no le impidió conseguir un coeficiente aerodinámico de 0,29, cifra que no es para hacerle una fiesta pero que si se tiene en cuenta su diseño y su momento de fabricación, hasta es digna de elogio.

Consumo



El consumo es lo único que en algunos casos podría llegar a representar un hándicap y hasta el tabú de esta prueba. Un dato que está por encima de cualquier media actual coherente pero que todavía se sitúa, gracias a su cilindrada y a su turboalimentación, en cifras digeribles para casi cualquier economía.
Sea como fuere, apelando a mi lógica sentimentalista puedo decirte que este modelo se compra más con el corazón que con la cartera, especialmente hoy día. Y sé que esta afirmación es toda una paradoja, pero cuando lo conduces y conoces el modelo en profundidad, te das cuenta de que todo lo que puede dar de sí está por encima, con creces, del coste de mantenimiento que puede suponer y que en cualquier caso está por debajo de otros modelos similares que solo por fiabilidad saldrían considerablemente más caros.

El consumo medio en conducción normal no excede de 9 litros a los 100, que se pueden ir como por arte de magia por encima de 15 cuando se empieza a abusar del acelerador en circuitos revirados, que son contra todo pronóstico el parque de entretenimiento para este modelo

La unidad probada



Volviendo sobre la unidad de este reportaje, el T-5R es un auténtico cohete con mayúsculas. Un vehículo que gracias a las ligeras modificaciones mecánicas realizadas hace de menos a cualquier T-5R de serie, y no es para menos.

Su propietario, conocedor de estos modelos desde dentro, ha probado el 850 de todas las formas posibles, lo que ha hecho que decidiera volver a decantarse por otro 850 T-5R, pero mejorando todavía más sus excelencias mecánicas y dinámicas, lo que pude comprobar de primera mano.

Después de distintas modificaciones de diversa índole, como la sustitución del equipo de frenos de origen de discos de 288mm por uno superior con pinzas mayores sobre discos de 302mm y latiguillos metálicos, con pastillas EBC Yellowstuff. También ha mejorado la suspensión pasándose a una KW Variante 2 regulable en altura y dureza, con barra de refuerzo entre torretas.



En el plano mecánico, toda la electrónica ha sido hecha a medida por Vagspeed, los inyectores son unos azules de 395cc con regulador de combustible de 4 bares, intercooler mayor de aluminio, de 50mm, el turbo ahora es un TD0418T mayor con una válvula controladora de 16psi, downpipe en 3” con catalizador de 200 celdas, una nueva linea de escape completamente modificada en 2,5”, manguitos de agua y aire de silicona, wastegate modificada, bobina de encendido mejorada y admisión directa.
Con todo esto, el corte de encendido se sitúa en 7500rpm, la potencia conseguida ronda los 310cv y el par de torsión supera ligeramente los 500Nm. La deslimitación de la velocidad máxima hace que se superen los 250Km/h de largo y sin problema.

Consideraciones

La primera vez que tuve la oportunidad de conducir este coche fue hace bastante tiempo, y pese a que todavía no había sufrido la metamorfosis de hace unos años en la que empezó a gustarme todo este mundillo tan retro, casi vintage, me di cuenta de que aquello no era un 850 al uso como Volvo había concebido la gama general en sus orígenes sobre el papel, sino un vehículo capaz de levantar pasiones. De emocionarte.

Conducirlo como Dios manda entraña una dificultad que ningún conductor se imaginaría a tenor del aspecto y filosofía de cualquier 850, y es que este esun sedán que “extrañamente” invita a pisarle. Y digo extrañamente porque si te paras por un momento a observar el coche, la sensación, tanto por dentro como por fuera, es curiosa, lejana incluso de toda  deportividad.



Hablar del sonido del motor sería perderme en la dialéctica sin conseguir que te hicieras una idea concreta de lo que emana por ESTE escape al pasar de las 3500 vueltas. Algo que merece la pena experimentar. No en vano conviene recordar que no es este un coche para ir todo el día a fuego, aunque su estabilidad y nobleza de reacciones puedan contribuir a olvidar esto a menudo.
La entrada en acción del turbo produce una sensación indescriptible, convirtiendo el coche en una locomotora que empuja y empuja mientras te hundes en el asiento, sin recurso.
El embrague es lo más parecido a pisar una esponja mojada. Sorprende por un tacto que nada tiene que ver con la sensación que se siente al cambiar. Parecen sacados de coches distintos, pero no se puede negar que en conjunto acreditan una eficacia que no necesita avales.



La respuesta del freno es inmediata, aunque cuando abusamos de él descubrimos que no es la parte más elaborada en un T5-R de serie, lo que no significa que no estén a la altura de lo que cualquier conductor medio puede sacar de este modelo en la peor de las carreteras.

Algo que como ya mencioné hasta la saciedad dice mucho a favor de esta versión es que buena parte de su encanto reside en esa meditada discreción, tan en contraposición con lo que al final termina evidenciando sobre el papel cuando se quiere exprimir su potencial.

La parte buena de todo esto es que si hace 16 o 17 años necesitabas unos 5.900.00 pesetas para comprarte un 850 T-5R de 4 puertas, el mercado de segunda mano y sobre todo ese submercado al que los aficionados a determinados modelos pueden acceder a través de comunidades y foros especializados, es el gran bastión de este modelo, un vehículo que sabe disimular lo que es, siendo asequible cuando de unidades bien conservadas se quiere hablar.



Su fiabilidad es otro aspecto que no acepta tacha alguna. Pocos modelos de estas características te puedes encontrar que con 300.000kms cumplidos mantengan la nobleza de este en ese sentido.

¿Y qué críticas puede tener? Salvando las distancias con los modelos actuales, son precisamente estas las que hacen que se le perdonen determinadas carencias, siendo la única asignatura pendiente unos frenos que sin ser malos, no están a la altura de un conjunto sublime en su día, al que ni siquiera un suficiente le basta para aprobar.



No en vano se puede tirar de históricos y sacar a la luz otros como que las llantas se doblaban con facilidad o que los limpias de los faros eran más un problema que una ayuda, y que como elemento claramente vintage, especialmente hoy, son el juguete ideal para los niños y el suculento botín para los amigos de lo ajeno, la envidia y de todos aquellos que te quieran estropear el coche gratuitamente.

¿Y hasta qué punto un vehículo de estas características, con una imagen tan sobria y un aspecto tan clásico podía tener cabida? Pues hasta el punto de llegar a fabricarse casi 6000 unidades de esta versión tan especial.



El 850 T5-R es de esos coches con los que puedes dedicarle un “¡ZAS! ¡en toda la boca!” a muchos otros conductores y aficionados. Un modelo capaz de borrarle la sonrisa de la cara a conductores de modelos superiores del momento e incluso actuales, que tendrían que asistir a una humillación pública, jamás imaginada de la mano de un Volvo familiar, antiguo, cuadrado, y hasta feo si me apuras.

Porque una cosa no quita la otra, y su estética no es la del típico coche deportivo, atractivo y musculoso que le entra por los ojos a cualquiera, pero es que en parte en esto reside su éxito, como ya he repetido y repetiré hasta la saciedad. Porque el que quiere un coche así, no se compraría un T-5R y porque quien se compra un T-5R, es que busca otras cosas más allá de un aspecto evidenciador.

En conclusión: Subir por encima de 4000 vueltas y pasarlas ampliamente se vuelve una apoteosis de sensaciones a todos los niveles, en la que disfrutas con cuerpo y alma de unas posibilidades increíbles que rompe el destierro de estas viejas glorias y las saca de las criptas polvorientas a las que muchos conductores en un primer momento y a simple vista podríamos haberlas relegado, y que tan al alcance de tu bolsillo pueden estar si te gusta disfrutar de “otras cosas”, de una forma diferente.


Marce Castro

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Re:Volvo 850 T5-R: El arte de ser el primero (2ª Parte)
« Respuesta #1 en: 04 de Septiembre de 2013, 09:46:35 am »
Me encanta oírle cuando pasa o voy dentro de uno,es un coche con un sonido muy especial y característico,ademas de una personalidad muy marcada.

Fer480

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Re:Volvo 850 T5-R: El arte de ser el primero (2ª Parte)
« Respuesta #2 en: 04 de Septiembre de 2013, 09:49:18 pm »
Me encanta oírle cuando pasa o voy dentro de uno,es un coche con un sonido muy especial y característico,ademas de una personalidad muy marcada.

No como el c70  ;D

Josehacking

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Re:Volvo 850 T5-R: El arte de ser el primero (2ª Parte)
« Respuesta #3 en: 04 de Septiembre de 2013, 11:29:58 pm »
ademas de una personalidad muy marcada.

Y tan marcada que es cuadrada jajajaja, fuera bromas, es un gran aparato aún hoy dia da sustos a muchos modernos deportivos, ya no hablamos de tranquilas berlinas sino de deportivos.

A los que nos gustan los coches desde pequeño, cuando salio recuerdo el 850 T5 deciamos los colegas que guapo macho, que maquina, que pepino, 225cv y cuando le vimos despues con una R detras miramos en las revistas a ver cuanta potencia tenia y deciamos ostras chaval si tiene 240cv jajaja eso nos parecia una barbaridad por aquellos entonces pues como ahora 500cv o así.

El 2.3 Turbo 240cv tiene un sonido bronco y deportivo, en el garage arrancas y se oye que es un gran bicharraco lo que acabas de arrancar.
« última modificación: 04 de Septiembre de 2013, 11:31:36 pm por Josehacking »

Marce Castro

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Re:Volvo 850 T5-R: El arte de ser el primero (2ª Parte)
« Respuesta #4 en: 05 de Septiembre de 2013, 04:31:01 am »
Me encanta oírle cuando pasa o voy dentro de uno,es un coche con un sonido muy especial y característico,ademas de una personalidad muy marcada.

No como el c70  ;D
es que el c70!es un poco mariquita

 

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